Según la legislación española moderna, las mascotas no se consideran solo bienes, sino seres dotados de sentimientos. Esto les otorga un estatus especial, por lo que no pueden considerarse únicamente como objetos materiales a la hora de dividir los bienes en caso de divorcio.

El tribunal decide con cuál de los cónyuges se quedará la mascota tras el divorcio
Normas legales básicas
- Ley de Bienestar Animal (2022): España adoptó modificaciones legislativas que otorgaron a los animales domésticos un estatus jurídico especial. Estas disposiciones se refieren tanto a su bienestar como a su protección en casos de divorcio o ruptura de relaciones.
- Situación de los animales en caso de divorcio: En casos de divorcio o separación, los animales son tratados como seres vivos cuyos intereses y bienestar deben ser tomados en cuenta al decidir con quién permanecerán. El tribunal puede decidir con quién vivirá el animal, teniendo en cuenta factores como la capacidad de cada cónyuge para cuidar a la mascota, así como los vínculos emocionales y físicos entre el animal y los dueños.
- Acuerdo entre cónyuges: Los cónyuges pueden acordar de antemano quién se quedará con la mascota en caso de divorcio mediante un acuerdo prenupcial o un acuerdo de división de bienes. Estos acuerdos pueden incluir disposiciones para el cuidado del animal y una posible compensación al cónyuge que no se quede con la mascota.
Decisión judicial
Si los cónyuges no logran ponerse de acuerdo sobre la división del animal, la cuestión se resolverá ante los tribunales. El juez considerará cuál de los cónyuges está mejor capacitado para cuidar al animal, tomando en cuenta factores como las condiciones de vida, el nivel de afecto que el animal tiene con sus dueños, y otros aspectos relevantes. Además, el tribunal podrá establecer una custodia compartida, donde ambos cónyuges se turnarán para cuidar de la mascota.
Derechos de los animales
Es importante señalar que, según la nueva legislación española, los jueces deben considerar el bienestar y los derechos del animal en sí mismo, y no solo los intereses patrimoniales de los cónyuges.
Ejemplo de una decisión judicial
Un ejemplo notable es una decisión judicial en Madrid, en 2021, que sentó un precedente al confirmar que los animales deben ser considerados seres vivos. En este caso, el tribunal dictaminó que el perro permanecería con el cónyuge que pasaba más tiempo con él y le brindaba un mejor cuidado, aunque, legalmente, el animal se consideraría propiedad conyugal.