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Un gatito en casa no solo es una bola de increíble ternura, sino también, en el futuro, un animal independiente y activo capaz de complicar seriamente la vida. Para que la convivencia con el encantador felino no se convierta en un dolor de cabeza y en una confrontación constante, no descuides la educación del pequeño. Sí, a veces es un trabajo difícil, rutinario y que no produce resultados inmediatos. Sin embargo, no es tan complicado encontrar motivación para hacerlo, especialmente después de ver videos que muestran las «hazañas» de gatos cuyos dueños prefirieron ausentarse por completo del proceso educativo.

Un gatito aprende en su nuevo hogar, rodeado de un rascador y juguetes, bajo la supervisión de la familia
Características de la psicología felina
El comportamiento del gato doméstico moderno está influenciado por los instintos de sus antiguos antepasados. Por ejemplo, la célebre independencia felina es solo un hábito genético. A diferencia de los perros, que siempre cazaban en grupo, los gatos salían a cazar solos. De ahí el menor nivel de socialización de los bigotudos rayados.
El mecanismo de autodefensa en los gatos es único. Prefieren la máxima precaución, el sigilo y evitar conflictos, lo que a veces se interpreta erróneamente como falta de sociabilidad. La reticencia a reconocer el liderazgo de alguien también es una prerrogativa exclusivamente felina, al igual que la casi total ausencia de empatía. Por eso, la educación de un gatito se considera un asunto más complejo y específico que el adiestramiento de un cachorro.
Cuándo empezar a educar a un gatito
Comencemos diciendo que en buenos criaderos no venden gatitos menores de 2,5 a 3 meses, ya que los pequeños simplemente no pueden prescindir de la madre gata. A los tres meses, el animal se sostiene completamente en sus patas y adquiere un conjunto de habilidades vitales: lamer su pelaje y comer alimentos sólidos. Ahora, la mascota está lista para mudarse a una nueva vivienda y adaptarse exitosamente a ella.
Nota: si tienes un gatito rescatado de la calle, será difícil determinar su edad a simple vista. Los pequeños callejeros a menudo están desnutridos, se enferman mucho y a menudo parecen más jóvenes de lo que realmente son. En tal caso, es necesario llevar al gatito al veterinario para que al menos estime aproximadamente su edad.
A los tres meses, los animales ya están listos para separarse de la madre gata y aprender a vivir de forma independiente. Sin embargo, los criadores advierten: al mudarse, el gatito experimenta un estrés muy fuerte, por lo que es necesario darle tiempo para adaptarse. Por lo general, este es un intervalo de 10 días, durante el cual simplemente se observa a la mascota, brindándole la oportunidad de acostumbrarse al nuevo hogar. En este período, no se le enseñan habilidades y destrezas complejas al peludo inquilino.
Etapas principales de la educación de un gatito
Es necesario enseñar al gatito las sutilezas domésticas y las bases del comportamiento siguiendo el principio de «de lo simple a lo complejo». A las travesuras, incluso si son muy destructivas, en los primeros meses de vida hay que tratarlas con indulgencia. El animal no intenta hacerte daño; es solo una de las formas de conocer el mundo.
Socialización y rutina diaria
La socialización de un gato tiene plazos muy concretos: las primeras 8 a 12 semanas de vida. En este tiempo, el animal establece relaciones correctas o incorrectas con la realidad circundante y con las personas. La primera etapa de socialización la pasan los gatitos aún en el criadero bajo la supervisión de la gata y el criador. El nuevo dueño solo necesita completar suavemente lo iniciado.
- Dale espacio: No es necesario calmar al peludito traído a casa con abrazos apretados y caricias. Dale tiempo para recuperarse. Coloca al animal en un lugar donde nadie lo moleste y déjalo por un rato. Pero no encierres al gatito en una habitación separada; el resultado será el contrario.
- Presentación familiar: Cuando el pequeño se acostumbre, preséntalo a tu familia. Siéntate con el animal al lado y permítele oler las rodillas de los miembros del hogar.
- Integración con otras mascotas: Si en la casa ya habita un gato o un perro, deben ser presentados al nuevo inquilino. Para ello, coloca al gatito frente al otro amigo de cuatro patas, acariciando con la mano a cada una de las mascotas por turno.
- Feromonas felinas: Compra e instala en la habitación un difusor con feromonas felinas sintetizadas. El dispositivo le comunicará al gatito «en su idioma» que este hogar es seguro y tranquilo.
- Instrucciones a los niños: Da instrucciones a tus propios hijos. En los primeros días después de separar al pequeño de la gata, no se le debe agarrar bruscamente, estrujar ni trasladar de un lugar a otro. Especialmente cuando el gatito está comiendo, durmiendo o haciendo sus necesidades.
Acostumbra al animal a reaccionar adecuadamente a los sonidos de los electrodomésticos. No querrás que el gato se esconda bajo el sofá cada vez que funcione la lavadora o la aspiradora. Primero, deja al peludito solo con los electrodomésticos apagados o coloca golosinas cerca de ellos. Luego comienza a encender los aparatos cuando el gatito esté en la habitación contigua. La aspiradora se puede mover por la casa sin encender, para que el pequeño se acostumbre a que el objeto que le asusta se mueve.
Para que la adaptación y socialización sean lo más exitosas posible, planifica la rutina diaria. El gatito aún no sabe cuándo es la hora de comer, a menudo olvida ir al baño a tiempo y confunde el día con la noche. Tu misión es ajustar su reloj biológico al ritmo adecuado.
- Horarios de alimentación: Establece estrictamente los horarios de alimentación. Divide el día en intervalos iguales (no se alimenta a los gatitos por la noche) y ofrece comida al pequeño sin retrasos. Si olvidas poner alimento en el cuenco a tiempo, adquiere un comedero con temporizador.
- Juego y actividad: Después de la alimentación, es hora del baño y juegos. Si el gatito no quiere mostrar actividad lúdica, estimúlalo con juguetes interactivos.
- Descanso adecuado: Después del ejercicio físico, sigue el descanso. Si el pequeño intenta acostarse en tu silla o en el suelo, llévalo con cuidado a su cama. Esto formará el hábito de ir por sí mismo a su cama cuando quiera relajarse.
La garantía contra las andanzas nocturnas de la mascota por la casa y los saltos inesperados en tu cama serán los ejercicios físicos activos antes de dormir. Por la noche, involucra al máximo al gatito en juegos y diversiones. Un gatito bien agotado no te molestará durante la noche.
Trabajo con prohibiciones
Desde temprana edad, establece los límites de lo permitido para tu mascota. Los especialistas en comportamiento animal aseguran que los gatos son más que capaces de aprender la orden «¡No!». Por ejemplo, si el gatito se sube a la mesa, dile con un tono firme «¡No!» y bájalo rápidamente, colocándolo en el suelo. Para que el método funcione siempre y no solo cuando el gato quiera, no hagas excepciones. Recuerda: para la mascota, la mesa de la cocina y la mesita de café son lo mismo. Si le permites subirse a una y le prohíbes la otra, el animal no entenderá tu selectividad.
Con los transgresores más obstinados, es mejor influir con miedo:
- Rociado inesperado: Rocíalos con agua usando un pulverizador sin que lo vean.
- Sonidos repentinos: Dar un pisotón inesperado.
- Barreras físicas: Es mejor cubrir las superficies horizontales con papel de aluminio que hace ruido o llenarlas con objetos irrompibles que el torpe gatito seguramente volcará y que emitirán un sonido aterrador.
Nombre
Los gatos recuerdan mejor los nombres cortos, por lo que al inventar un nombre para el gatito, no exageres con la complejidad de la pronunciación. Al llamar a tu mascota, pronuncia su nombre con cariño y suavidad. Esto formará una asociación positiva en tu compañero.
Se pueden y deben utilizar estímulos adicionales. Por ejemplo, llama al gatito sosteniendo una golosina en tus manos. Al principio, el pequeño se acercará solo para comer el premio, pero gradualmente se acostumbrará a responder a su nombre sin refuerzo positivo.
Importante: Nunca llames al gato por su nombre para castigarlo. Al animal travieso tampoco se le regaña utilizando su nombre; para eso está la orden «¡No!». No uses la llamada «por nombre» por tonterías o con demasiada frecuencia; con el tiempo, el gato simplemente se cansará de prestar atención a tu voz y dejará de responder.
Entrenamiento al arenero
Por lo general, los gatitos de los criaderos se entregan cuando ya han aprendido a usar el arenero. Pero después de mudarse a una nueva casa, los pequeños a menudo se desorientan, se asustan y olvidan por completo la habilidad anterior. Como resultado, el proceso de aprendizaje debe comenzar de nuevo.
Antes de entrenar al animal al baño, asegúrate de haber elegido el equipo cómodo desde su punto de vista. Por ejemplo, en el arenero debe haber suficiente espacio para que dé la vuelta. Sin embargo, un «espacio» demasiado grande tampoco es una opción: el gatito probablemente lo evitará.
Familiarización con el arenero
El primer día después de la mudanza, limita el área de movimiento de la mascota a una habitación y coloca el arenero en ella. Después de eso, coloca al animal en él y déjalo oler. El esquema ideal es agregar al recipiente el sustrato usado del criadero donde tomaste al gatito. El olor familiar del baño le indicará al pequeño qué debe hacer.
Apoyo y control
Observa constantemente a tu mascota. Tan pronto como notes signos de inquietud, rascar el suelo con la pata y sentadillas inequívocas, siéntalo inmediatamente en el arenero. Los especialistas en comportamiento animal afirman que un gatito promedio necesitará no más de cinco de estas colocaciones para entender su propósito.
Refuerzo
Para que el animal entienda que está haciendo todo bien, es necesario reforzar positivamente la habilidad. Después de usar el baño, acaricia al pequeño en el pelaje, dale una golosina y háblale cariñosamente.
Rascador
Para que el gatito quiera afilar sus garras en un lugar especialmente designado, es necesario hacer esta ubicación lo más atractiva posible para él. Y al contrario: a los muebles que deseas proteger de las traviesas patas, es necesario darles un aspecto lo más disuasorio posible.
Trabajar con olores
Trata la tapicería de los muebles con aceites esenciales de cítricos, que los gatos realmente odian. Esto alejará al gatito de ellos. Los materiales que hacen ruido también sirven como una buena protección; con ellos se pueden envolver las sillas y sofás por un tiempo. Coloca el rascador al alcance del gatito y rocíalo con aerosoles especiales con valeriana o hierba gatera, que los felinos adoran.
Rascador como zona de juego
Adjunta al rascador un manojo de plumas en una cuerda o un pompón de pelaje, para que el gatito quiera tocarlo. En el proceso de juego, el pequeño puede recordar sus garras. También puedes adquirir rascadores especiales con elementos de juego.
Si el gatito reacciona con indiferencia al rascador que has traído, lo más probable es que no sepa qué hacer con él. Lleva sus patas a la superficie del objeto, presiona ligeramente sus dedos para que las garras se fijen en el revestimiento y deja que el animal explore el nuevo objeto.
Cada vez que la mascota afile sus garras en el lugar correcto, elógiala y recompénsala. Ten en cuenta también las preferencias del pequeño: algunos gatitos prefieren rascadores horizontales, otros verticales.
Entrenamiento al transportín
Dado que las visitas periódicas al veterinario son obligatorias para cualquier gato, acostumbra al gatito a percibir adecuadamente el transportín. El esquema clásico, que funciona en la mayoría de los animales:
- Alfombrilla de recompensa: Consigue para el pequeño una alfombrilla en la que coloques golosinas o apliques un poco de hierba gatera.
- Familiarización: Espera a que el pequeño se acostumbre al trozo de tela ofrecido y descanse en él sin temor.
- Introducción al transportín: Coloca la alfombrilla junto con la golosina en el transportín, previamente retirando la tapa, e invita al gatito a acostarse dentro. No es necesario retener al animal por la fuerza. Si el gato comió la golosina y quiere irse, permítele hacerlo.
- Cierre gradual: Continúa poniendo la alfombrilla en el transportín y recompensa a la mascota cuando entre. Al mismo tiempo, cierra brevemente la estructura con la tapa, dejando una abertura para salir.
- Acostumbramiento al encierro: La etapa final es acostumbrar al gatito a reaccionar tranquilamente a la puerta cerrada del transportín. Deja que el pequeño se siente un poco dentro, luego permítele salir y dale una golosina.
Fomenta la paciencia en el gatito aumentando el tiempo que permanece sentado en el transportín. Luego, comienza a mover gradualmente la «casita», observando cuidadosamente el comportamiento del pasajero bigotudo. Incluso puedes colocar el transportín en el coche con el motor encendido y sentarte un rato en el interior junto con el pequeño. Esta imitación de un viaje ayudará a acostumbrar a la mascota al sonido del coche en marcha.
Desobediencia y corrección de comportamiento
A veces, lo que se considera comportamiento incorrecto del gatito son cosas normales para los animales. Por ejemplo, colgarse de las cortinas, saltar sobre el armario o cavar en las macetas son etapas que cada dueño de un peludo travieso debe pasar. Pero a menudo la educación no puede resolver el problema inicial, por lo que al crecer, el gato sigue rompiendo las cortinas, volcando las plantas y haciendo sus necesidades donde le place. Con tales animales, es necesario trabajar más cuidadosamente y de forma más seria.
Morder y arañar las manos
Para deshabituar correctamente al gatito de un mal hábito, es importante entender qué lo causa. Los gatitos tienden a arañar y morder por:
- Estrés (separación de la madre y mudanza).
- Defensa propia (si la persona causa dolor o incomodidad).
- Imitación de caza (la mano del dueño se considera un oponente).
- Llamar la atención: A veces, un «mordisco» repentino es un intento desesperado de llamar la atención.
Si los ataques ocurren principalmente durante los juegos, desarrolla el comportamiento correcto:
- Juguetes adecuados: No juegues con el gatito con las manos; utiliza solo juguetes especiales como varitas con plumas.
- Interrupción del juego: Si el pequeño comienza a arañar, interrumpe bruscamente el juego y ve a otra habitación.
- Reacción adecuada: Si la mascota ya ha mordido tu mano, trata de no retirarla bruscamente, sino quédate quieto. Así, el joven agresor pensará que ha matado con éxito a su presa.
- Desvío de atención: Antes del momento del ataque, desvía repentinamente la atención del gato hacia otro objeto: un juguete o una golosina.
Algunos pequeños prefieren acechar y agarrar a las personas por las piernas. Este hábito es bastante desagradable, ya que implica clavar las garras en la piel sensible del pie. Los gatitos que han adquirido tales costumbres deben ser corregidos de inmediato.
- Sonidos disuasorios: Cuando el peludito comience a acechar por detrás, aplaude bruscamente o silba. El ambiente tenso y los sonidos repentinos disuaden a 9 de cada 10 gatos de cazar.
- Comunicación felina: Siséale al gatito, como hacen sus congéneres. Así, el agresor peludo se dará cuenta más rápidamente de que se ha excedido.
- Evitar castigos físicos: No arrojes al gatito que se ha aferrado con el pie ni lo castigues físicamente. El animal simplemente no entenderá el sentido de tus acciones, pero recibirá una fuerte dosis de estrés y puede lesionarse.
Trepar por las cortinas
Conquistar alturas es una pasión felina, por lo que la mayoría de los dueños de pequeños mininos se enfrentan a que trepen por las cortinas. Puedes, por supuesto, elegir cortinas con revestimiento antivandálico o, en el peor de los casos, reemplazarlas por persianas, pero entonces el peludo travieso simplemente se cambiará a otros objetos. Para empezar, proporciona al gatito un complejo de juegos y observa. Quizás simplemente le faltaba un buen «equipo» para trepar.
Si esto no ayuda y el balanceo en las cortinas continúa, utiliza «espantadores»:
- Aire comprimido: Rocía con aire comprimido de una lata.
- Pulverizador de agua: Utiliza agua usando un pulverizador.
- Trampa en la cortina: Fija la cortina en un solo gancho a propósito. Bajo el peso del pequeño alpinista, la tela se soltará y caerá al suelo, lo que le proporcionará un buen susto. Después de que esto ocurra un par de veces, el gatito sacará las conclusiones necesarias.
- Comando «¡No!»: Si el gatito conoce la orden «¡No!», intenta prohibirle trepar utilizando esa orden.
Problemas con el baño
En primer lugar, es necesario entender que los «regalos» en las zapatillas y los charcos en las esquinas no se dejan por malicia. La venganza que se atribuye a los felinos es en realidad un mito. Los gatos no poseen una inteligencia tan poderosa. Las razones por las que el gatito no usa el arenero son muy diversas, pero no están relacionadas con la astucia o los celos de la mascota. Por lo general, los pequeños ignoran el baño por razones justificadas:
- Enfermedad (diarrea).
- Estrés.
- Arenero incómodo: Mal ubicado e incómodo (según el gatito).
- Sustrato sucio.
- Territorio compartido: Un baño que deben compartir dos animales, lo cual es categóricamente inaceptable.
A los traviesos más difíciles de educar, que no responden a areneros limpios y cómodos y han adquirido el hábito de dejar «sorpresas aromáticas» en tu cama, hay que asustarlos. ¿Notaste que el gato se dispone a «marcar» la ropa de cama?
- Rociado con agua: Rocíalo con agua de un pulverizador.
- Repelentes: Los lugares que el gatito ha elegido para hacer sus necesidades, trátalos regularmente con vinagre, aerosoles tipo «Anti-Orina» o espolvorea café molido en ellos.
- Protección de plantas: Envuelve las macetas de plantas con papel de aluminio que hace ruido o una malla espinosa para disuadir al pequeño travieso de convertirlas en su baño.
La adolescencia del gatito
A los 7 u 8 meses, el gato se considera sexualmente maduro. Pero las primeras señales de la adolescencia se pueden notar ya en animales de 4 a 5 meses. En este momento, el carácter del gatito empeora y las normas de comportamiento previamente inculcadas no se cumplen. El gato comienza de nuevo a balancearse en las cortinas, deja marcas olorosas en todas partes donde alcanza, intenta escapar al exterior y muestra agresión hacia las personas.
Acepta este comportamiento como un hecho y no intentes castigar o «corregir» al gatito. Simplemente espera la edad apropiada (6 a 12 meses) y esteriliza o castra a la mascota. Para reducir la nerviosidad general provocada por el celo, también pueden ayudar los collares y gotas antiestrés.
Y por último, lo principal: no olvides que la comunicación con el ser humano y la actividad conjunta no son solo entretenimiento para el gatito, sino también una oportunidad de satisfacer necesidades básicas. Varias veces al día, dedica tiempo a jugar con el pequeño. El beneficio será para ambas partes: para el gatito, la realización de sus instintos de caza; para ti, un comportamiento tranquilo y educado de la mascota cansada por el juego.



