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En plena temporada de fresas, muchos jardineros llevan a sus mascotas al huerto. Algunas mascotas no se resisten a disfrutar de las fresas. A menudo, las razas pequeñas son las más aficionadas a estas bayas. Pero, ¿pueden los perros comer fresas? ¿Qué hacer si tu mascota no puede resistirse a la deliciosa fruta?

Un perro explora un huerto de fresas, disfrutando del fresco aroma de la fruta en un día soleado
Beneficios de las fresas para los perros
Las fresas no contienen sustancias tóxicas que puedan dañar la salud del perro. Estas bayas están llenas de vitaminas, fibra, azúcares y minerales esenciales para el buen funcionamiento de todos los órganos. Entre los beneficios de las fresas destacan:
- Refuerzo del sistema inmunológico.
- Mejora de la digestión.
- Efectos positivos en el sistema cardiovascular y el corazón.
- Apoyo a los procesos metabólicos.
- Mejora del estado de la piel y el pelaje.
- Fortalecimiento de los músculos.
Las fresas también son bajas en calorías, por lo que pueden ser una excelente opción para perros con sobrepeso. Además, son útiles para animales con diabetes, ya que tienen la capacidad de reducir los niveles de glucosa. Tras una enfermedad grave o un período prolongado de ayuno, estas bayas pueden ayudar a restablecer la energía y fortalecer el cuerpo.
Daños de las fresas para los animales
Las fresas son un potente alérgeno. Si tu perro es propenso a las alergias, o ha tenido alguna reacción alérgica en el pasado (sin importar la causa), es esencial tener precaución y no permitir que camine libremente por zonas donde crezcan fresas.
Las fresas pueden ser perjudiciales si el perro tiene enfermedades crónicas del tracto gastrointestinal o problemas renales, como gastritis, diarrea frecuente o cálculos en la vesícula biliar. Las fresas contienen una gran cantidad de ácidos orgánicos, que pueden empeorar estas condiciones y provocar complicaciones.
Además, el consumo de fresas puede desencadenar el movimiento de cálculos en los riñones o la vejiga, si los hay presentes. También están contraindicadas en casos de insuficiencia renal crónica.
Incluso en perros completamente sanos, una ingesta excesiva de fresas puede causar trastornos digestivos, como diarrea y dolor abdominal.
¿Cómo ofrecer las fresas?
Por supuesto, no se recomienda ofrecer fresas en forma de mermelada o jalea a los perros. Solo las fresas frescas son adecuadas como suplemento vitamínico. Estas se pueden agregar al cuenco, separadas de la comida principal, o darlas directamente a mano como una golosina o recompensa. Si tu perro es de tamaño pequeño, es recomendable cortar las fresas en trozos.
A algunos perros más exigentes les gustarán cubitos de fresas congeladas mezcladas con otras frutas, como el melón o la sandía. En los días calurosos, estos bocados no solo ayudarán a saciar la sed, sino que también proporcionarán un extra de vitaminas. Otra opción es congelar las fresas enteras.
¿Cuánto y con qué frecuencia ofrecer fresas?
Los perros no necesitan fresas en su dieta; para ellos es más un capricho o una curiosidad. Sin embargo, si tu perro disfruta de esta suplementación vitamínica, no hay razón para no ofrecérsela. Es importante no incorporar las fresas como alimento principal en su dieta. La frecuencia de consumo no debe exceder más de dos veces por semana.
- Para razas pequeñas, es suficiente con una o dos fresas por vez.
- Para perros de tamaño mediano, se pueden ofrecer hasta cinco fresas.
- Los perros de razas grandes pueden consumir hasta diez fresas.
¿Qué perros no deben comer fresas?
Es altamente recomendable no dar fresas a perras embarazadas ni a cachorros menores de seis meses. También se deben evitar si el perro presenta malestar, vómitos o diarrea. No es adecuado ofrecer fresas a mascotas que están bajo tratamiento con medicamentos para el corazón.
¿Qué hacer si el perro come demasiadas fresas?
Supongamos que no estuviste atento y tu perro comió más fresas de las recomendadas. ¿Qué puede suceder? Si observas inquietud o ruidos estomacales, puedes darle un adsorbente, como carbón activado. En caso de diarrea, existe riesgo de deshidratación, por lo que sería recomendable acudir a una clínica veterinaria.
Si aparecen signos de alergia, es necesario acudir al veterinario lo antes posible. Los síntomas de una reacción alérgica pueden incluir:
- Lagrimeo.
- Cambios en el color de las mucosas.
- Hinchazón de las membranas mucosas.
- Picor en la piel.
Un edema en la laringe es especialmente peligroso, ya que puede provocar asfixia. Mientras acudes a la clínica, puedes darle un antihistamínico como Loratadina o Cetirizina.



