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Entre nuestras mascotas, algunos son verdaderos gourmets que insistentemente piden naranjas o mandarinas. A pesar del alto contenido de ácidos orgánicos y fitoncidas en los cítricos, los amigos de cuatro patas disfrutan masticando estas frutas exóticas e incluso piden más. Pero, ¿pueden los perros comer naranjas? ¿Es esta fruta beneficiosa para su salud y realmente necesaria?

Un perro feliz sentado junto a rodajas de naranja en una cocina acogedora y luminosa
Beneficios de las naranjas para los perros
Los veterinarios permiten dar naranjas a los perros, pero en cantidades razonables como un suplemento vitamínico. Las naranjas contienen muchas sustancias beneficiosas para el organismo del perro, por lo que su consumo puede resultar en varios efectos positivos:
- Fortalecimiento del sistema inmunológico.
- Eliminación de toxinas.
- Mejora en el funcionamiento del corazón.
- Refuerzo de las paredes de los vasos sanguíneos.
- Mejora en la transmisión de impulsos nerviosos, lo cual beneficia el sistema nervioso, el cerebro y los músculos.
- Aumento del apetito.
Riesgos de las naranjas para los perros
A pesar de las propiedades positivas del cítrico, los científicos no recomiendan dar naranjas a los perros. El principal argumento es que los perros no necesitan naranjas en su dieta natural y pueden vivir perfectamente sin ellas.
Según estudios realizados por científicos británicos, los ácidos orgánicos presentes en grandes cantidades en los cítricos pueden causar irritación en el estómago y los intestinos, así como afectar el sistema nervioso central. Esto no solo se aplica a las naranjas, sino a todos los cítricos.
Si un perro consume una gran cantidad de naranjas (especialmente con cáscara), pueden presentarse los siguientes síntomas:
- Vómitos y diarrea.
- Inflamación del revestimiento del estómago.
- Reacciones alérgicas como picazón, enrojecimiento e hinchazón de las membranas mucosas.
El consumo frecuente de naranjas puede causar problemas dentales, alteraciones en el funcionamiento de los riñones, el hígado y el sistema endocrino. Un exceso de cítricos también puede reducir el estado emocional del perro, haciéndolo parecer decaído y menos activo.
Los problemas mencionados suelen surgir cuando el perro consume varias naranjas completas. No obstante, en algunos casos, las alergias pueden aparecer incluso con un solo gajo. Además, las semillas de naranja son peligrosas: los perros pequeños pueden atragantarse y, en razas grandes, pueden causar obstrucción intestinal.
Cómo dar cítricos a los perros
Es posible dar naranjas a los perros crudas, pero antes es necesario pelarlas y quitarles las semillas. Los gajos deben cortarse en pequeños trozos para evitar que el perro se atragante con las fibras largas. Si le das la fruta por primera vez, empieza con un solo gajo y observa su estado durante uno o dos días. Si no hay problemas digestivos o reacciones en la piel, significa que tu mascota tolera bien los cítricos.
Es recomendable ofrecer naranjas después de la comida principal para evitar gastritis o malestar intestinal. No debes mezclar las naranjas con la comida habitual del perro. La cáscara no se debe dar. Como alternativa, puedes agregar un poco de jugo de naranja al agua potable del perro.
Perros que no deben comer cítricos
Las naranjas y otros cítricos están contraindicados para perros que son genéticamente propensos a las alergias o problemas de piel, como los bulldogs, yorkshire terriers y labradores. También deben evitarse en perros con trastornos hormonales, obesidad o diabetes.
¿Pueden los cachorros y las perras embarazadas comer naranjas?
A las perras preñadas, lactantes y a los cachorros se les puede ofrecer agua con jugo de naranja. Para ello, añade dos cucharadas de jugo a medio litro de agua. Si no hay signos de alergia o malestar intestinal, esta bebida puede formar parte de su dieta diaria.
Qué hacer si tu perro se siente mal
Si el perro ha comido demasiados cítricos o una naranja en mal estado, podrían aparecer los siguientes síntomas:
- Vómitos.
- Aumento de la sed.
- Fiebre.
- Inquietud o, por el contrario, apatía.
- Diarrea.
- Temblores.
Si el malestar es leve, puedes darle un adsorbente como carbón activado. En casos de vómitos o diarrea severos, es necesario llevar al perro a una clínica veterinaria para evitar la deshidratación.



