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Un perro puede necesitar un enema para tratar el estreñimiento, combatir infecciones, prepararse para una cirugía, con fines de diagnóstico y otras situaciones. Si no es posible acudir a una clínica veterinaria, el procedimiento se puede realizar en casa. A continuación, te mostramos paso a paso cómo aplicar correctamente un enema a tu perro. También analizaremos qué tipos de enemas existen, con qué frecuencia se pueden administrar y quiénes no deben someterse a este procedimiento.

Un perro en una consulta veterinaria, preparándose para un procedimiento médico
¿Por qué un perro necesita un enema?
La solución introducida en los intestinos sale al cabo de un tiempo junto con las heces. Dependiendo de la cantidad, puede ser absorbida parcial o totalmente por la pared intestinal. A los perros se les prescribe un enema para resolver los siguientes problemas:
- Rápida absorción de medicamentos, por ejemplo, para reducir la inflamación o curar la mucosa intestinal.
- Aliviar el estreñimiento.
- Reducir la temperatura corporal del animal en caso de sobrecalentamiento.
- Corregir la deshidratación.
- Limpiar el intestino después de la desparasitación.
- Evitar el estancamiento de las heces en enfermedades que alteran la motilidad intestinal.
- Desintoxicar el organismo del perro y eliminar sustancias tóxicas.
Un enema es indicado para tratar estreñimiento, enfermedades gastrointestinales, helmintiasis, intoxicaciones y desequilibrio hídrico. También puede ser recetado para recoger muestras fecales para análisis o para preparar los intestinos antes de un diagnóstico o cirugía.
Tipos de enemas
Dependiendo del propósito del procedimiento, existen varios tipos de enemas:
- Limpieza: Se prescribe para limpiar los intestinos de sustancias tóxicas, heces acumuladas, parásitos y patógenos. Se puede utilizar agua o preparados especiales que no solo son efectivos, sino que también son de pequeño volumen.
- Terapéutico: Para administrar medicamentos que se absorben rápidamente a través de la mucosa intestinal y entran en el torrente sanguíneo.
- Nutritivo: Se utiliza cuando el perro no puede ingerir alimentos o líquidos de manera habitual, permitiendo una compensación parcial de la deficiencia.
- Termorregulador: Ayuda a corregir la temperatura corporal del perro, por ejemplo, en casos de sobrecalentamiento.
- De contraste: Se administra una solución con agente de contraste para el diagnóstico intestinal.
¿Con qué frecuencia se puede realizar el procedimiento?
La frecuencia del enema la determina el veterinario. Si no se presentan patologías graves, no se recomienda realizar más de tres procedimientos al mes. El uso frecuente puede llevar a la pérdida de sensibilidad de las terminaciones nerviosas, estiramiento de las paredes intestinales y disbiosis.
Se recomienda realizar el enema por la mañana, con el estómago vacío o tras esperar 2 horas después de una comida ligera.
¿Cuándo no deberías hacerle un enema a tu perro?
Aunque es un procedimiento generalmente seguro, el enema tiene contraindicaciones:
- Inflamaciones agudas en el tracto gastrointestinal.
- Fisuras anales o hemorroides.
- Algunos tipos de parásitos intestinales.
- Patologías pulmonares y cardíacas.
- Dolor abdominal agudo.
- Tumores, obstrucción intestinal, deshidratación severa.
- Embarazo.
Si el perro presenta fiebre, taquicardia, vómitos o cambios en el color de las mucosas, no se debe proceder con el enema.
Cómo hacer un enema correctamente
Para que el procedimiento se realice sin problemas, sigue estos pasos:
Lo que necesitas
- Pera de goma (50-700 ml) para perros pequeños y medianos.
- Jeringa sin aguja para cachorros o perros muy pequeños.
- Taza de Esmarch para perros grandes.
- Solución para el enema (agua hervida, infusiones, decocciones de hierbas con permiso del veterinario).
- Vaselina, crema para bebés o aceite vegetal.
- Hule, pañales desechables y guantes de goma.
Preparación de la solución
El agua hervida es la solución más común. También se pueden añadir manzanilla, sal, bicarbonato o glicerina según el consejo del veterinario. Evita el uso de sustancias que puedan dañar la mucosa intestinal.
Volumen de solución
El volumen varía según el tamaño del perro:
- 50-100 ml para perros de hasta 3 kg.
- 200 ml para perros de hasta 15 kg.
- 500 ml para perros medianos de hasta 25 kg.
- Hasta 1000 ml para perros grandes.
Algoritmo de acciones
- Coloca al perro de lado sobre un pañal.
- Lubrica la punta de la pera y el ano del perro.
- Inserta la punta suavemente en el ano (1-4 cm según el tamaño del perro).
- Introduce lentamente la solución.
- Cubre el ano con un paño y espera 15 minutos.
- Coloca las patas traseras en una pelvis para permitir la evacuación.
Si durante el proceso observas resistencia o dolor, detén el procedimiento y consulta al veterinario.
¿Cuándo detener el procedimiento?
Interrumpe el enema si el perro presenta:
- Dolor agudo.
- Sangrado por el ano.
- Convulsiones, vómitos o pérdida de consciencia.
Prevención
Para evitar la necesidad de enemas, asegúrate de que tu perro:
- Tenga suficiente actividad física.
- No ingiera objetos extraños.
- Consuma una dieta rica en fibra.
- Beba suficiente agua.
- Reciba desparasitación regular.
También es importante consultar regularmente al veterinario y realizar revisiones médicas preventivas.



