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Entre nuestras mascotas, hay perros que disfrutan mucho de las ciruelas. Algunos incluso arrancan las frutas maduras directamente de los árboles. Pero, ¿es seguro que los perros coman ciruelas y en qué cantidades? ¿Qué daño pueden causar estas frutas? ¿Qué hacer si el perro excede su ración?

Un perro curioso investigando ciruelas en un árbol, preguntándose si son seguras para comer
Beneficios de las ciruelas para los perros
Las ciruelas contienen una gran cantidad de sustancias biológicamente activas como:
- Vitaminas del grupo B,
- Vitamina A,
- Vitamina E,
- Vitamina K,
- Magnesio,
- Potasio,
- Calcio y
- Fósforo.
Gracias a su rica composición química, las ciruelas aportan los siguientes beneficios al organismo de los perros:
- Efecto antiséptico,
- Efecto diurético,
- Efecto antianémico,
- Efecto antipirético,
- Efecto antitumoral,
- Efecto laxante,
- Efecto neuroprotector.
El consumo de ciruelas mejora la digestión de los perros, estimula los procesos de formación de sangre, mejora el estado de ánimo y la actividad de la mascota. Esta fruta será especialmente beneficiosa para perros grandes y sedentarios, que a menudo tienen problemas de defecación.
Propiedades nocivas de las ciruelas
Algunos perros pueden desarrollar alergia a las ciruelas. Aunque esto no es común, si es la primera vez que se les da esta fruta, es necesario observar la reacción del cuerpo del perro durante 1-2 días. Los síntomas de una posible alergia pueden incluir:
- Picazón,
- Erupciones en la piel,
- Enrojecimiento o hinchazón de la mucosa bucal,
- Enrojecimiento de los ojos,
- Lagrimeo excesivo,
- Secreciones nasales.
Para evitar complicaciones, se debe eliminar la ciruela de la dieta del perro y llevarlo al veterinario.
Otro efecto negativo de las ciruelas es la diarrea, que puede aparecer si el perro ha comido demasiadas frutas, ha ingerido ciruelas inmaduras o en mal estado. Tampoco es recomendable dar al perro ciruelas demasiado maduras que huelen a vino, ya que las frutas fermentadas probablemente causarán problemas intestinales.
Además, las semillas de ciruela son peligrosas para los perros, ya que contienen cianuro. Esta sustancia tóxica puede actuar si el perro rompe la semilla, lo cual es más común en perros grandes. Los perros pequeños pueden atragantarse con las semillas. En perros de cualquier tamaño, las semillas ingeridas pueden obstruir el tracto digestivo, causando una obstrucción intestinal que puede requerir intervención quirúrgica.
Las ciruelas pasas también pueden ser perjudiciales. Aunque no contienen sustancias tóxicas, su alta concentración de compuestos activos puede causar trastornos digestivos, diarrea y vómitos si se consumen en exceso.
Cómo dar ciruelas a los perros de manera segura
Se permite dar a los perros ciruelas frescas, cocidas, guisadas o congeladas. Antes de darlas, deben lavarse y quitarse la semilla. Algunos perros pueden comer la fruta en mitades, pero para perros pequeños es mejor cortar la pulpa en trozos pequeños.
- Los trozos congelados pueden ser un buen refresco en climas cálidos.
- También se puede preparar jugo de ciruela. No se debe dar puro, sino diluido con agua o congelado en cubitos, lo cual es una excelente manera de reponer los minerales en el cuerpo. El jugo debe ser casero, no de tienda.
La cantidad adecuada de ciruela para cada perro debe calcularse individualmente, según las características del animal. Es aconsejable comenzar con una pequeña cantidad, aproximadamente un cuarto de la fruta, y aumentar la porción gradualmente. La frecuencia recomendada es de 1 a 3 veces por semana, dependiendo de la reacción del perro. Si se observan signos de malestar, se debe suspender la alimentación y consultar al veterinario.
¿Pueden los cachorros y las perras embarazadas comer ciruelas?
Durante el embarazo, se puede añadir ciruelas a la dieta principal del perro. El efecto laxante de la fruta será útil para la futura madre, mejorando la digestión y facilitando la defecación. Sin embargo, no se recomienda dar ciruelas a perras lactantes ni a cachorros, ya que el efecto laxante puede causar trastornos intestinales debido a su sistema digestivo aún inmaduro.



